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Este tosco, impulsivo, valiente y honrado
militar dominicano, quien jugó tan destacado papel en las guerras de
independencia, nació en la legendaria y agreste Línea Noroeste en el
1818, hijo de Valentín Polanco y Martina Borbón.
Veintiséis años tenía Gaspar Polanco cuando se proclamó la
Independencia Nacional, el 27 de febrero de 1844, y atendiendo al llamado
a las armas que se les hizo a todos los dominicanos aptos para la guerra
se enroló como simple soldado en las filas del ejército. Fue destinado a
las unidades de fronteras, alcanzando en 1845 el rango de subteniente. En
1848 fue ascendido a capitán y trasladado a las unidades de Caballería
de la Línea Noroeste, participando durante ese año y el 1849 en acciones
de asedio, hostilización y ataques contra las fuerzas haitianas,
acantonados a la largo del río Maguaca. Como experto conocedor de los
terrenos esa región, Polanco siempre se desempeñó como jefe de
exploradores y de las tropas de avanzada de los ejércitos destinados a la
Línea Noroeste.
El 24 de enero de 1856, ya con el rango de Teniente Coronel y como jefe
de vanguardia, participó en la definitiva batalla independentista de
Sabana Larga, la cual se extendió a Jácuba y Macabón. En el mes de mayo
de ese mismo año fue ascendido a Coronel de Caballería.
El 18 de marzo de 1861, ostentando el rango de General de Brigada,
otorgó su aceptación al acto de la Anexión a España, aparentemente
engañado por la traición de Pedro
Santana, quedando entonces al servicio
de España, como jefe de la Caballería en la Línea Noroeste. En esas
funciones encabezó las fuerzas españolas que persiguieron a los
patriotas restauradores, entre los que se encontraba su hermano mayor Juan
Antonio Polanco, que en febrero de 1863 intentaros iniciar la guerra
contra España. Pero el 20 de agosto de ese mismo año, 4 días después
de iniciada la última etapa de la Guerra Restauradora, Polanco se sumó a
los patriotas y al lado de Pedro Pimentel, hijastro de su hermano Juan
Antonio, y Benito Monción llega a las afueras de la ciudad de Santiago,
la cual había comenzado a ser sitiada por miles de hombres. En
reconocimiento a su importancia política y como militar de más rango lo
escogen como jefe de esas fuerzas. Consolida un cerco de artillería
contra la fortaleza "San Luis", en donde un millar de soldados
españoles quedan atrapados. Evacuada la fortaleza persigue a los enemigos
y los vuelve a sitiar en Puerto Plata, esta vez un cerco feroz y continuo
de dos meses. Ofreció a los españoles una guerra sin cuartel, de día y
de noche; de asedio infatigable. Confirmado por el gobierno provisional
como Jefe de Operaciones de la región, su actitud fue de inestimable
ayuda para la causa restauradora por la importancia de Puerto Plata, como
único puerto en la región capaz de recibir auxilio y apoyo del exterior.
En 1864, viendo la actitud vacilante del gobierno encabezado por
Pepillo Salcedo frente a las intenciones de las autoridades españolas,
encabezó la rebelión contra éste y propició su derrocamiento el 10 de
octubre de ese año. Bajo su mandato, el 5 de noviembre de 1864, fue
fusilado Pepillo Salcedo, crimen innecesario que opacó los méritos y la
gloria de Gaspar Polanco a tal punto que poco después fue derrocado de la
presidencia por un movimiento que su hermano apoyó, encabezado por
Pimentel, Monción y García, porque consideraban que sus decisiones eran
muy arbitrarias.
Ese bravo guerrero montecristeño, impulsivo, audaz, decidido, descrito
por sus contemporáneos como: mulato claro, enjuto de cara, mal
parecido, alto, desgarbado, un tanto doblado de cuerpo, analfabeto, que no
sabía leer ni firmar, buen jinete y honrado a carta cabal, murió en
una batalla, dos años después, defendiendo al gobierno de José María
Cabral.
Datos obtenidos en:
Héroes y Próceres
Dominicanos y Americanos -P.71-
Por: Euclides Gutiérrez Félix
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