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1807
– 1855
Nació
en el año 1807 en las plantaciones cañeras de Hormiguero, Mayagüez, en
la vecina isla de Puerto Rico. Fueron sus padres José Duvergé y María
Juana Duval, de origen francés, quienes habían emigrado de la antigua
colonia de la parte occidental de Santo Domingo, huyendo de la matanza de
blancos que desde el inicio de
la Revolución Francesa
se había desarrollado en ese lugar. Todo parece indicar que el padre de
Antonio Duvergé era blanco y que la madre era mulata.
Durante
el mandato colonial del General Ferrand se hace una invitación a los
franceses para que se establecieran en la parte oriental de la isla de
Santo Domingo, y acogiéndose a esta propuesta la familia Duvergé regresa
en el año de
1808 a
territorio criollo, instalándose en la villa del Seybo, en donde Antonio
Duvergé pasó los años de infancia y se trasladó a la villa de San
Cristóbal.
En
esta villa contrajo matrimonio con María Rosa Montás, en el año 1833,
con la que procreó 7 hijos. Enfocó sus actividades productivas hacia la
agricultura, ganadería y corte de maderas preciosas, lo que lo llevó a
ser el hombre más popular de su comarca, además de ser respetado por su
gran valor.
A
principio del mes de marzo del año 1844, pocos días después de la Independencia
de
la República
, recibió instrucciones de Francisco del Rosario
Sánchez, y expande la
noticia de la ya consumada Independencia Nacional en toda la región sur
del país; agrupó hombres y consiguió apoyo para la causa republicana.
Con la ayuda de Francisco Soñé, ex artillero del ejército de Leclerc
que se había quedado a vivir en el país, y Valentín Alcántara organizó
en la villa de Azua las primeras milicias.
Su
participación, valor y arrojo en la batalla independentista del 19 de
marzo de 1844 comandando la vanguardia del ejército dominicano que estaba
bajo la jefatura de Pedro
Santana, decidió la primera victoria
republicana frente al ejército de Charles Herard, Presidente de Haití,
obteniendo Antonio Duvergé el rango de Coronel.
El
13 de abril de 1844, menos de un mes después de la victoria de Azua, se
enfrenta de nuevo a las tropas haitianas en la batalla de “El Memiso”,
en donde los invasores volvieron a morder el polvo de la derrota frente a
los hombres que bajo el mando de Antonio Duvergé le tendieron una astuta
emboscada.
Las
hazañas y valentía de Antonio Duvergé le hicieron merecedor del rango
de General de División y Jefe de los Ejércitos del Sur; sucediendo en
esta posición al General Pedro
Santana, quien se sintió cegado por los
celos.
Importantes
batallas y encuentros fueron encabezados por el General Antonio Duvergé
en las campañas de 1844 y 1845. Bajo su jefatura se distinguieron bravos
soldados oriundos de la región sur de la isla entre los que se
encontraban Vicente Noble, Elías Piña, Valentín Alcántara y Pedro
Florentino.
En
1849, con las nuevas invasiones haitianas, esta vez bajo el mando del
Presidente Soulouque, Duvergé no pudo imponer su autoridad entre las
tropas bajo su mando y fue llamado al mando supremo del Ejército el
General Pedro Santana.
Derrotado
el ejército invasor, Duvergé y otros oficiales fueron sometidos a un
juicio militar del cual el héroe salió absuelto. Pero Santana, quien en
ese momento estaba al mando del país, no perdonó jamás la fama y el
prestigio de Duvergé.
Más
tarde, residiendo en la región oriental de la isla, Duvergé participó
en una conspiración que tenía como objetivo derrocar el gobierno
represivo del General Santana. Descubierto el movimiento golpista y
perseguidos y apresados sus integrantes, Antonio Duvergé pudo escapar.
Pero víctima de otra traición Duvergé fue atrapado y sometido, junto a
su hijo Alcides y otros compañeros, a juicio por una Corte Militar
integrada por seguidores de Pedro
Santana.
El
General Antonio Duvergé fue condenado a muerte y ejecutado junto a su
hijo de 22 años y otros compañeros, el 11 de abril de 1855 en la villa
de El Seybo.
El
héroe de las batallas del “19 de marzo”, “El Memiso”, “Cachimán”,
“El Número”, “Estrelleta”, “Beller” y “Las Carreras”, en
las cuales participó físicamente, quedará siempre en la historia de
nuestra nación como un ejemplo de patriotismo, valor, honestidad y
sacrificio. |