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La Independencia Efímera
Para los años iniciales del siglo XIX, siendo aún la República
Dominicana una colonia de España, nuestra Madre Patria se encontraba
enfrascada en un sinnúmero de acontecimientos bélicos con otras
naciones. Este hecho, sumado al agotamiento de las riquezas que
originaron la fundación de esta colonia y a las exageradas y
complicadas exigencias y pretensiones de los grupos de poder de esta
parte española de la isla de La Hispaniola, ocasionaron un gran
descuido y despreocupación por parte de España para la colonia de
Santo Domingo, ya que esta no representaba una prioridad para ellos.
Por otro lado, en Suramérica se habían iniciado muchas luchas
independentistas, hechos que alentaban las ideas de liberación de
algunos pobladores criollos.
En 1821, ocupaba la Capitanía General de la colonia Don Pascual
Real, hombre sin dotes de ninguna especie, que no pudo contener la ola
creciente del merecido desprestigio que de día en día crecía en la
Colonia contra España.
El Dr. José Núñez de
Cáceres, quien había
desempeñado funciones en distintos de los gobiernos coloniales que tuvo
la Colonia de Santo Domingo en esa época, había logrado despertar
grandes ánimos emancipadores dentro de algunos sectores poderosos e
influyentes dentro de la sociedad. Obteniendo incluso el apoyo del
poderoso ejército de los morenos.
Las ideas de emancipación de
José Núñez de Cáceres
culminaron con una revolución que, depuesto el impopular Brigadier Real,
proclamó la creación de un estado autonómico, bajo el amparo de la
República de la Gran Colombia.
Así es que el 1 de diciembre del 1821
Núñez de
Cáceres proclama independiente de España a la Colonia de Santo Domingo
con la famosa e histórica declaración de
independencia, que rezaba:
"Así lo reconocemos y tocamos por nuestra propia
experiencia, y conducidos por ello declaramos y solemnemente publicamos,
que la parte española de la Isla de Haití, queda desde este día
constituida en un estado libre e independiente: que el buen pueblo
dominicano ni ahora, ni adelante, ni nunca se someterá a las leyes y
gobiernos de España... viva la Patria, viva la Independencia, viva la
Unión de Colombia!... 1 de diciembre de 1821.
Ese mismo día, 1 de diciembre de 1821, al proclamarse
formalmente el nuevo Estado, se izó en todos los edificios públicos el
pabellón colombiano y se constituyó una Junta de Gobierno, presidida por
Núñez de Cáceres, la que dispuso el inmediato envío a Venezuela del
Doctor Antonio María Pineda, en solicitud del amparo y protección del
Libertador Simón Bolívar, que, empeñado en la campaña del Ecuador nada
pudo hacer a favor de la nueva entidad.
También participó de lo ocurrido al Presidente de
Haití, Jean Pierre Boyer, y se le invitó a sostener los vínculos de amistad necesarios
para la estabilidad de los dos Estados que iban desde entonces a compartir
el dominio de la Isla. La respuesta del Presidente Boyer no se hizo
esperar, y con el Coronel Papilleaux como vocero, le refirió al
Presidente Núñez de Cáceres una sentencia de los tiempos de Toussaint
que reza: "la Isla era una e indivisible"; invitándole a su vez
a que se enarbolara el pabellón haitiano.
La forma apresurada en que se llevó a cabo y el apoyo
más moral que material que recibió hicieron que esta
"independencia" del estado que se llamó Haití Español sólo
durara unas cuantas semanas: desde su fundación en diciembre de 1821
hasta la invasión haitiana del 9 de febrero de 1822, en que Boyer llegó
con un poderoso ejército de 12,000 soldados divididos en dos cuerpos: uno
del lado Sur, al mando del general Borgella, y otro por el Norte, bajo las
órdenes del General Bonnet. Ambos cuerpos llegaron frente a los muros de
la ciudad de Santo Domingo el 9 de febrero de 1822, siéndole entregadas
las llaves de la ciudad por el mismo depuesto Presidente José Núñez de
Cáceres.
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